Historias de la televisión, de ayer y hoy

¿Ves la tele?

¿Tu eres de ver series del tirón o un capítulo por semana?

¿De películas de ficción o históricas?

Nací casi antes de la llegada de la televisión a España. La de blanco y negro y de una sola cadena y ahora aquí estoy, hablando de Netflix.

Como todos los inventos nuevos, costaba demasiado para la mayoría de las familias: “¿Pero no tienes tele? ¡Pues no sabes lo que te pierdes!”  Presumían algunos y mirábamos los escaparates de las tiendas de electrodomésticos, la tele del bar y la del vecino de enfrente por la ventana.

La tele, de blanco y negro y de una sola cadena ¡qué invento eso de los dos canales!! nos sentábamos toda la familia a ver pelis del oeste o de Tarzán, Bonanza, ¡La casa de la pradera! Escala en hi/fi, Embrujada, Locomotoro y el Capitán Tan y Valentina, Historias para no dormir, ¡Un, dos, tres!,  Eurovisión, la llegada del hombre a la luna, fútbol, toros…

televisión Netflix

¡Qué tiempos!

Una de las cosas que sigue sorprendiendo a los que no conocieron esa tele es la carta de ajuste. ¿tu tampoco sabes qué es?

Después del telediario, ese que parecía el NODO  y la novela de la siesta la tele paraba, salía la carta de ajuste y fin.

Hasta la hora de la merienda que volvíamos del cole la tele permanecía con la carta de ajuste y por la noche, hacia las 12 el himno nacional, la bandera, la imagen del dictador… y volvía la carta de ajuste otro ratito y se acababa la emisión hasta el día siguiente.

Si lo cuento a la vez a más de cuatro personas alguna se echa a reír como si le fuese la vida en ello. Comprobado.

Cuando llegó el UHF, ese canal que nadie ve lleno de documentales y que ahora se llama La2, no lo admitían todas las televisiones y luego llegó el video y grabábamos para verlo después y luego las autonómicas y antena tres, telecinco, y canal plus, de pago… y con películas porno ¡Ay, madre!

Y cuando éramos felices apareció el ordenador, internet, el móvil, y…

Y llegó Netflix

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Ahora ves lo que quieres a la hora que quieres, con la familia o sin ella o el primer capítulo de la serie juntos y los demás no o como me pasa a mi, veo las series mezclando temporadas e idiomas según decidan mis hijos que alternan la tele del salón con su ordenador en la habitación, hasta que me espero a que se vayan a estudiar y empiezo desde cero para conseguir enterarme de algo.

Con lo bonito que era eso de compartir sillón con la familia y comentar lo que habíamos visto con las amigas en el cole o esperar que te contasen lo que no habías podido ver porque te mandaban a la cama pronto.

Me empiezo a parecer a mis abuelas pensando en todo lo que me quedará por ver, por conocer más bien.

¿Nos pondrán un microchip en el cerebro y ya no tendremos ni tele, ni móvil, y veremos todo con solo pensarlo? ¿y lo harán sin que podamos decir que no?

Si os digo la verdad, me da miedo pensarlo, un día me quedaré atrasada y mis nietos me contarán qué ven y cómo lo hacen.

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