Siete años, una película coral en la que la traición es la clave

Antes de seguir os voy a confesar un secreto, cualquier cosa que hagan Paco León y Juana Acosta (y que sea legal 😉 ) cuenta con mi aprobación, mi admiración… Y otro montón de palabras que acaban en “on”.

7 años

Ellos son parte de esta película con trama psicológica en la que la amistad quedará en entre dicho. Empezamos una carrera para decidir nuestra vida los próximos Siete años.

Siete años que pesarán como mil  si…

Cuatro amigos montan una empresa, todo es de los cuatro, se bastan y se sobran. Ellos fundaron la empresa, estuvieron juntos y de acuerdo desde el minuto uno. 

Les va tan bien que en poco tiempo hasta tienen un montón de dinero negro en una cuenta en Suiza. ¿Para qué van a trabajar tanto si luego todo el dinero se va en impuestos? Ratos familiares que se pierden, aficiones que nunca llegan a tener… Pues oye, como los políticos. Todo parece ir sobre ruedas hasta que un día una llamada les alerta de que Hacienda les investiga y les toca decidir.

7 años 1

¿Qué se puede hacer? 

Instalarse alrededor de una mesa, dialogar, discutir, reprocharse, recordar… Pero hay que tomar una decisión.

¿Qué hacer? ¿Huir? ¿Ir todos a la cárcel? ¿Y si uno solo asume todas la culpa y se salvan tres y la empresa? ¿Quién?  ¿ Por qué? ¿Y por qué no?  ¿Os imagináis todas las preguntas que caben? ¿Se delatan, se cubren las espaldas…? No, no os hago más spoiler. En los diez primeros minutos de Siete años todo el planteamiento está sobre la mesa.

Juana Acosta, Paco León, Juan Pablo Raba y Alex Brendemühl son los socios. Manuel Morón el mediador, un desconocido al que contratan para resolver el conflicto. para no acabar matándose los unos a los otros. Le ofrecen un contrato muy especial antes de exponer qué debe hacer.

Un solo escenario y cinco personajes. Un largo en el que consigues que les quieras, les odies, que seas juez y parte.

Los planos en los que se ve a todos los personajes, como se sientan, como se mueven, las luces que enfocan al que habla, o al que escucha van metiéndote en la trama como si estuvieses sentado en un rincón. Te van haciendo decidir quién con quién vas, a quién odias y a quién quieres. Y lo mejor, cambias de opinión a cada momento.

¿Qué secretos comparten los cuatro? ¿Qué se ocultan?  Tu hiciste… Pero yo hago. Me necesitáis para que la empresa siga, a mi no, pero me muero si estoy encerrado… Cuando saltan chispas el mediador saca sus armas. Y las vuelve a sacar cada vez que hace falta.

Y cuando se han explicado todo,  cuando saben todo lo que nunca han contado queda una duda: ¿Qué pesa más, las cargas familiares de uno o ser imprescindible en la empresa? ¿Alguien lo es? ¿Qué importa mas? ¿La responsabilidad o la  fuerza psicólogica para aguantar siete años de cárcel? ¿El haber empezado el juego peligroso o el no haberte revelado contra la ilegalidad?

El final… No , jejeje, no os cuento la decisión final de Siete años pero reflexionad, ¿qué haríais vosotros ?  Parad la peli un momento, cuando queden como… diez minutos para que un giro insospechado os cambie las ideas y pensad a quién le perdonáis la vida y a quién mandáis a los leones.

Os voy a contar un secreto

Esta peli la han hecho antes de tiempo. La realidad es que han abierto una puerta del tiempo, han visto esa escena con nosotras, las componentes del Stream Team, mis compañeras de blog y yo, que un día ricas y reconocidas por lo que escribimos aquí, nos sentaremos a decidir quién prefiere la gloria y quién la fama. ¿A ti qué te parece?

Otra peli que quiero recomendaros a los Netflix adictos es la que podéis leer aquí.

Fuente de las imágenes: Netflix.

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